Hay campos de golf que se juegan y campos que se recuerdan. Valderrama, en Sotogrande, pertenece a la segunda familia. Durante tres días de septiembre de 1997 este recorrido de alcornoques retorcidos y calles estrechas fue el centro del golf mundial: por primera vez en su historia, la Ryder Cup se disputaba en la Europa continental. Casi tres décadas después, aquella edición sigue siendo el gran relato deportivo del extremo occidental de la Costa del Sol.
Un campo hecho a mano
Valderrama nació en los años setenta con un diseño de Robert Trent Jones Sr., uno de los arquitectos más influyentes del siglo XX. Su personalidad definitiva llegó después, cuando el empresario Jaime Ortiz-Patiño se hizo con el club en los años ochenta y lo convirtió en una obsesión personal: mantenimiento de precisión casi quirúrgica, greens rapidísimos y un respeto absoluto por el arbolado. El protagonista del paisaje es el alcornoque. Sus copas invaden las calles y obligan a pensar cada golpe: aquí no gana quien pega más lejos, sino quien coloca la bola donde el árbol le deja jugar la siguiente.
Esa exigencia lo llevó pronto al calendario profesional. Durante años fue sede del Volvo Masters, el torneo que cerraba la temporada del circuito europeo, y a finales de los noventa recibió también un campeonato del circuito mundial en el que Tiger Woods se impuso en desempate a Miguel Ángel Jiménez, un malagueño de Churriana que conocía el campo de memoria.
Seve, capitán en su tierra
Para la Ryder Cup de 1997 Europa eligió como capitán a Severiano Ballesteros, el jugador que más había hecho por convertir aquella competición en un duelo apasionante. Enfrente, el capitán estadounidense Tom Kite llegaba con un equipo de figuras en el que debutaba un jovencísimo Tiger Woods, ganador del Masters de Augusta esa misma primavera.
Seve vivió la semana como vivía el golf: en todas partes a la vez. Se le veía en un buggy cruzando el campo de partido en partido, dando instrucciones, animando y, según contaban sus jugadores, recordándoles en cada hoyo por dónde había que pegar. En el equipo europeo jugaban dos españoles, José María Olazábal e Ignacio Garrido, y el público local convirtió cada green en una grada.
La Ryder Cup de Valderrama fue la primera disputada en el continente europeo y se decidió por un solo punto: Europa 14½, Estados Unidos 13½.
Lluvia, ventaja y un final de infarto
El torneo arrancó con una tormenta que encharcó el recorrido y obligó a retrasar el juego. El equipo de mantenimiento trabajó sin descanso para devolver el campo a su estado, y cuando por fin se pudo jugar, Europa encontró su ritmo en los partidos por parejas. Al llegar a los individuales del domingo la ventaja era amplia, diez puntos y medio frente a cinco y medio.
Pero la Ryder Cup rara vez se gana sin sufrir. Estados Unidos ganó la jornada de individuales y recortó la distancia partido a partido. Uno de los grandes momentos europeos lo firmó el italiano Costantino Rocca, que derrotó a Tiger Woods. Al final, el marcador quedó en 14½ a 13½: Europa retenía la copa y Seve levantaba el trofeo en casa, a pocos kilómetros de la frontera entre Cádiz y Málaga.
El hoyo 17 y el carácter del recorrido
Pocos hoyos de golf en España han dado tanto que hablar como el 17 de Valderrama, un par cinco cuyo green queda protegido por agua y que fue retocado de cara a aquella Ryder Cup. Obliga a decidir: atacar en dos golpes y arriesgarse a acabar en el lago o dejar la bola corta y confiar en el juego corto. Es el resumen perfecto del campo, un recorrido que premia la cabeza fría por encima del músculo.
El resto del trazado sigue la misma filosofía. Calles bordeadas de alcornoques, bunkers bien colocados y greens rápidos con caídas sutiles. Para el aficionado es una prueba seria; para el profesional, un examen de precisión.
Cómo vivir Valderrama hoy
Valderrama es un club privado y el acceso de visitantes es limitado, por lo que conviene consultar con antelación la disponibilidad de green fees y las normas de vestimenta. Quien no juegue puede disfrutar igualmente del entorno de Sotogrande, con su puerto deportivo, sus polos de verano y algunos de los paseos más tranquilos del litoral.
- Dónde está: en Sotogrande, municipio de San Roque (Cádiz), a menos de una hora en coche de Marbella por la autovía de la costa.
- Cuándo ir: el otoño y la primavera ofrecen la mejor luz y temperaturas suaves para jugar sin prisa. Lo contamos en la mejor época del año para jugar al golf.
- Qué combinar: los grandes recorridos de la zona, reunidos en nuestra selección de siete campos de campeonato imprescindibles.
Un legado que sigue en el aire
La Ryder Cup de 1997 abrió una puerta. Desde entonces la competición ha vuelto a jugarse en el continente, y la Costa del Sol consolidó su apodo de Costa del Golf, que explicamos en este reportaje. Pero ninguna edición posterior ha tenido la mezcla de Valderrama: un capitán legendario jugando en casa, un campo de autor en plena forma y un final decidido por medio punto. Por eso, cuando un golfista pisa el tee del 17, todavía se acuerda de Seve.