Benalmádena es un municipio con tres personalidades y una sola vista al mar. Benalmádena Pueblo, arriba, conserva la cal, las plazas recogidas y los miradores de un pueblo blanco de manual. Arroyo de la Miel, en el centro, es el motor cotidiano, con su estación de cercanías y su vida de barrio. Y Benalmádena Costa despliega abajo nueve kilómetros de playas y el puerto deportivo más premiado del Mediterráneo.

Pocos lugares de la costa concentran tantos iconos improbables por metro cuadrado: un castillo dedicado a Colón, la estupa budista más grande de Occidente, un teleférico que sube a 769 metros y una marina de arquitectura fantástica. Benalmádena no se toma en serio a sí misma, y precisamente por eso funciona.

Qué ver y qué hacer

  • Puerto Marina: islas residenciales de arquitectura andalusí-fantástica rodeadas de yates; varias veces elegido mejor marina del mundo, y un atardecer de postal garantizado.
  • El castillo de Colomares: el monumento más singular de la costa, una fantasía neogótica-mudéjar dedicada a Colón y levantada a mano entre 1987 y 1994.
  • La Estupa de la Iluminación: 33 metros de serenidad budista con vistas al Mediterráneo; la mayor estupa de Occidente.
  • El teleférico del Calamorro: quince minutos de ascenso hasta los 769 metros, con senderos, exhibiciones de aves rapaces y la mejor panorámica de la bahía.
  • Benalmádena Pueblo: plaza de España, jardines del Muro propio y la Niña de Benalmádena, su icono escultórico.

Playas y costa

El litoral alterna playas amplias como Santa Ana o Malapesquera con rincones de carácter: la playa del castillo Bil-Bil —un palacete neoárabe de 1934 en plena arena— o las calas de Torremuelle. El paseo marítimo conecta todo el municipio con Torremolinos y Fuengirola, de modo que se puede caminar de puerto a puerto sin pisar asfalto. En Puerto Marina, el plan clásico es alquilar una embarcación o salir a avistar delfines: la bahía de Málaga es generosa.

Sabor local

La cocina de Benalmádena se reparte por alturas: en el pueblo, tabernas andaluzas de plato honesto —porra antequerana, chivo, vinos de la Axarquía—; en Arroyo, la barra de diario donde el menú del día sigue siendo sagrado; y en la costa, chiringuitos de espeto y una marina cosmopolita donde cenar sushi, arroz o carne madurada con los mástiles de fondo. El vermú del domingo en la plaza del pueblo es una institución local que recomendamos adoptar de inmediato.

El plan del editor

  • Mañana: teleférico al Calamorro a primera hora, cuando el aire está limpio y la bahía entera se deja fotografiar.
  • Mediodía: baja al pueblo, visita Colomares y almuerza en una taberna de la plaza de España.
  • Atardecer: estupa a última hora de la tarde y copa final en Puerto Marina, cuando se encienden las luces de la marina.