Comprar una joya de oro en la Costa del Sol es un placer: hay joyerías de tradición familiar, talleres artesanos y boutiques internacionales a pocos pasos unas de otras. Pero el oro guarda un pequeño secreto que conviene conocer antes de pagar. En el interior de los anillos, en el cierre de las cadenas o en la parte trasera de un colgante aparecen unas marcas minúsculas, los contrastes. Saber leerlas es la mejor garantía de que lo que compras es exactamente lo que te han vendido.
Qué es un contraste
En España los objetos fabricados con metales preciosos están regulados por la Ley 17/1985, de 1 de julio, y por su reglamento, aprobado por el Real Decreto 197/1988. La norma establece dos tipos de marcas, que se graban con punzón sobre la pieza:
- Contraste de identificación de origen: identifica al fabricante o al importador, que debe estar registrado. Es como su firma.
- Contraste de garantía: lo aplica un laboratorio oficial después de analizar el metal, e indica la ley de la aleación, es decir, cuánto metal precioso contiene.
Cada metal tiene su propia figura geométrica en el contraste de garantía, de modo que el oro, la plata y el platino se distinguen a simple vista con una lupa. La ley prevé excepciones para piezas muy pequeñas, como los objetos de oro de menos de tres gramos, que pueden identificarse de otra forma.
Quilates y milésimas: la misma idea, dos lenguajes
La pureza del oro se expresa de dos maneras. Los quilates dividen el metal en 24 partes; las milésimas, en mil. En las joyas españolas verás sobre todo la cifra en milésimas:
- 750: oro de 18 quilates, el estándar de la joyería fina en España. Contiene tres cuartas partes de oro puro.
- 585: oro de 14 quilates, habitual en piezas importadas y en algunas colecciones de diseño.
- 375: oro de 9 quilates, más duro y económico, frecuente en el Reino Unido.
- 999: oro de 24 quilates, prácticamente puro y demasiado blando para la mayoría de joyas de uso diario.
Para los otros metales nobles las cifras más comunes son 950 en el platino y 925 en la plata de ley.
Un 750 en el interior de un anillo significa que tres cuartas partes de su peso son oro puro: es el oro de 18 quilates.
Lo que no es oro de ley
Hay términos que suenan parecido y no lo son. El chapado y el plaqué son una capa fina de oro sobre otro metal; el oro laminado o relleno tiene más espesor, pero tampoco es una joya maciza. Son opciones legítimas para bisutería de calidad, siempre que el vendedor lo diga claramente y el precio lo refleje. Si una pieza se presenta como oro y no lleva contrastes, pregunta por qué antes de decidir.
Cómo comprobarlo en la joyería
- Pide una lupa. Cualquier joyero serio la tiene a mano y no le molestará que mires las marcas.
- Busca las dos marcas. La del fabricante y la de garantía con la ley. En piezas antiguas pueden aparecer contrastes históricos distintos.
- Exige factura detallada. Debe indicar el metal, la ley y el peso. Si la joya lleva piedras, también su descripción.
- Pide certificado para las gemas. En diamantes de cierto tamaño, un certificado de laboratorio independiente es la norma. Lo explicamos en nuestra guía de las 4C.
Antes de vender o tasar
Los contrastes también importan cuando se quiere vender una pieza o heredar una colección. La ley que indica la marca es el punto de partida de cualquier tasación, aunque el comprador profesional comprobará siempre el metal. Si estás pensando en ello, nuestra guía sobre tasación y compraventa de oro resume cómo hacerlo con garantías, y en consejos para comprar joyas con cabeza encontrarás el resto de comprobaciones.
Una joya de oro es, a menudo, una pieza para toda la vida. Dedicar un minuto a mirar sus marcas es la forma más elegante de empezar esa historia con buen pie.