En el extremo oriental de la costa, donde la sierra de Almijara se despeña directamente sobre el mar, Nerja conserva lo que otros perdieron: escala de pueblo, calas de agua transparente y un mirador —el Balcón de Europa— que justifica el viaje por sí solo. Aquí no hay rascacielos ni milla de oro: hay cal, buganvillas y un Mediterráneo más limpio y más azul que en ningún otro punto del litoral malagueño.
A un paso, las Cuevas de Nerja —la «catedral natural» de Andalucía— y el pueblecito de Maro, con sus acantilados protegidos, completan uno de los rincones más extraordinarios del sur de España.
Qué ver y qué hacer
- El Balcón de Europa: el mirador sobre el mar que preside el pueblo, escoltado por palmeras; al atardecer, con la sierra malva de fondo, es pura pintura.
- Las Cuevas de Nerja: cuatro kilómetros de galerías, la columna natural más alta del mundo y un festival de música y danza que se celebra en su interior cada verano.
- Maro y los acantilados de Maro-Cerro Gordo: paraje natural protegido con calas vírgenes; la excursión en kayak hasta la cascada que cae al mar es inolvidable.
- La ruta del río Chíllar: el sendero acuático más famoso de Málaga, caminando literalmente por el cauce entre cahorros de piedra.
- Frigiliana: a seis kilómetros, uno de los pueblos más bonitos de España, mudéjar y blanco imposible.
Playas y calas
La reina es Burriana, amplia, dorada y con los merenderos más famosos del levante malagueño. Pero el tesoro está en las calas: Calahonda —la de la foto bajo el Balcón—, El Salón, Carabeíllo y, hacia Maro, ensenadas de agua turquesa a las que se baja por senderos entre cañaverales. El levante oriental regala las aguas más claras de toda la Costa del Sol: máscara y tubo son equipaje obligatorio.
Sabor local
En Burriana la especialidad es la paella de merendero, cocinada a leña en paellones históricos frente a la playa. En el pueblo, tabernas de tapeo clásico y una cocina cada vez más viajada, herencia de la comunidad internacional que lleva décadas enamorada de Nerja. Los productos de la comarca —aguacates, mangos, miel de caña de Frigiliana, vino moscatel de la Axarquía— dan a la mesa nerjeña un acento subtropical único en la península.
El plan del editor
- Mañana: Cuevas de Nerja a primera hora y visita a Frigiliana antes del almuerzo.
- Mediodía: paella a leña en un merendero de Burriana, mirando el mar.
- Atardecer: baño en Calahonda, paseo hasta el Balcón de Europa y moscatel de despedida en una terraza del centro.